Cada bandeja de cables que atraviesa una pared cortafuego deja un hueco, y por ese hueco pasan el fuego y el humo igual que si la pared no estuviera. Los sacos intumescentes son la forma más rápida de cerrar ese paso: se colocan en seco, se ajustan al hueco y se expanden con el calor hasta taponarlo. En Alda Instalaciones te decimos qué huecos tienes abiertos hoy, los sellamos y después los revisamos para que sigan cerrados cuando pase el electricista el año que viene.
Un saco intumescente es una bolsa rellena de un material que se hincha cuando le llega el calor. En condiciones normales es un elemento flexible que se apila dentro del hueco por el que pasan los cables o las bandejas, adaptándose a la forma que haga falta. Cuando hay un incendio, ese relleno se expande varias veces su volumen, ocupa todo el espacio libre alrededor de los cables y forma un tapón compacto que corta el paso de las llamas y del humo hacia el sector contiguo.
Se usa exactamente donde falla la mayoría de las compartimentaciones: en los pasos de instalaciones. Una pared puede estar perfectamente ejecutada, pero si el hueco por el que entran cincuenta cables está abierto, esa pared no separa nada. Frente a otras soluciones de sellado, el saco tiene una ventaja concreta: se quita y se vuelve a poner. Eso lo convierte en la opción natural en salas técnicas, cuadros eléctricos y cualquier sitio donde se sabe que va a haber que pasar cableado nuevo más adelante.
En Alda Instalaciones hacemos el recorrido completo: revisamos los pasos de instalaciones de tu edificio, te enseñamos cuáles están abiertos o mal resueltos, te decimos qué solución le corresponde a cada uno y lo ejecutamos. Después nos quedamos con la revisión periódica, que en este tipo de sellado es donde está el valor real. Trabajamos en Terrassa, Barcelona y toda la provincia.
El saco se emplea sobre todo en huecos de tamaño medio y grande por los que pasan instalaciones que van a cambiar con el tiempo. Estos son los puntos donde lo colocamos con más frecuencia:
Todos estos elementos forman parte de un conjunto mayor. Aquí puedes ver nuestro servicio de compartimentación contra incendios, y si lo que tienes que sellar son tuberías de plástico, la solución es otra: los collarines intumescentes.

La elección depende de qué atraviesa el hueco y de si va a volver a tocarse. El saco es la opción cuando pasan cables o bandejas y se prevé que la instalación crezca: se retira, se pasa la línea nueva y se vuelve a colocar en minutos, sin obra, sin secado y sin residuos. Esa reversibilidad es su gran argumento y la razón de que sea el estándar en entornos técnicos.
Cuando el paso es definitivo y no va a modificarse, suele compensar un sellado rígido de mortero o de mástico, que da un acabado continuo y resiste mejor el paso del tiempo y los golpes. Y si lo que atraviesa la pared es una tubería de material combustible —PVC, polietileno, polipropileno—, ninguna de las dos sirve: hay que poner un collarín, porque el tubo se derrite con el fuego y deja un agujero limpio que ningún relleno alcanza a tapar.
En la práctica, un edificio bien resuelto combina las tres cosas, y lo que decide qué va en cada punto es el tamaño del hueco, el tipo de instalación y el nivel de resistencia que le corresponde a esa pared. Es lo que miramos en la visita técnica antes de proponerte nada, revisando el edificio paso a paso en lugar de aplicar la misma solución en todas partes.
Frente a otras formas de sellar un paso de instalaciones, el saco aporta lo siguiente:
Los sellados de pasos tienen un problema muy concreto: se deshacen solos con el uso normal del edificio. Llega un instalador, necesita pasar dos cables por ese hueco, retira los sacos que le estorban y no vuelve a colocarlos. Nadie se entera, porque el hueco queda oculto detrás de una bandeja y el edificio sigue funcionando igual. Meses después esa pared cortafuego tiene un agujero por el que cabe una mano. Es, con diferencia, lo que más nos encontramos al revisar la compartimentación de un edificio en servicio.
Por eso la revisión periódica importa aquí más que en ningún otro elemento, y muy especialmente después de cualquier obra, ampliación o instalación nueva. En una visita comprobamos que el sellado está completo y sin huecos, que los sacos no se han desplazado ni deteriorado, que los pasos abiertos posteriormente están repuestos y que no hay penetraciones nuevas sin proteger. Lo que falta se repone en el momento y queda documentado. En Alda Instalaciones nos ocupamos tanto de ejecutar el sellado como de mantenerlo, incluido el que instaló otra empresa.
Que su material se expande cuando le llega el calor. En condiciones normales el saco ocupa su volumen habitual; a partir de cierta temperatura se hincha varias veces su tamaño y rellena todo el espacio libre alrededor de los cables, formando un tapón que impide el paso de llamas y humo al otro lado de la pared.
Sí, y es justo su principal ventaja. Se retiran los sacos necesarios, se pasa la línea nueva y se vuelven a colocar, sin obra ni tiempos de espera. Lo importante es no olvidarse de reponerlos: un sellado a medio colocar no protege. Conviene dejar constancia de cada intervención.
No. Una tubería de plástico se derrite con el fuego y deja un hueco limpio que el saco no puede cerrar. Para eso están los collarines intumescentes, que rodean el tubo y lo estrangulan al expandirse. Para cables y bandejas, en cambio, el saco es la solución adecuada.
Depende del tamaño del paso y de cuántos cables lo atraviesen: hay que rellenar todo el hueco, incluidos los espacios entre cables, sin dejar huecos ni comprimirlos en exceso. Lo calculamos en la visita midiendo el paso y viendo el volumen real de instalaciones que lleva.
De forma periódica y siempre después de una obra, una ampliación o el paso de instalaciones nuevas, que es cuando se retiran sacos y no se reponen. Es el fallo más frecuente que encontramos en edificios que llevan años en funcionamiento.
Contacta con Alda Instalaciones y te asesoraremos de forma profesional y personalizada sobre cómo sellar los pasos de instalaciones de tu edificio y en qué estado están los que ya tienes. Vamos a verlo, te enseñamos lo que encontramos y te pasamos una propuesta sin compromiso. ALDA Instalaciones se especializa en sistemas de protección contra incendios, electricidad y eficiencia energética, con técnicos con más de 20 años de experiencia en el sector. Escríbenos y te llamamos.