La puerta cortafuego es el punto por el que se pasa de un sector a otro y, precisamente por eso, el eslabón que más se manipula y el que más falla: una cuña debajo, un cierrapuertas descolgado y la separación deja de existir. En Alda Instalaciones nos ocupamos del servicio completo: te decimos qué puerta necesita cada hueco, la instalamos con sus herrajes y sus accesorios, y después la revisamos para que siga cerrando como el primer día.
Una puerta cortafuego es una puerta capaz de resistir el fuego durante un tiempo determinado y de cerrarse sola. No se parece a una puerta normal ni por dentro ni por fuera: su hoja lleva un alma aislante, el marco y los herrajes están ensayados junto con ella y el perímetro incorpora juntas que se expanden con el calor hasta sellar la rendija entre hoja y cerco. Se instala en los huecos de paso entre sectores de incendio, en escaleras protegidas, en salidas a parkings, en cuartos técnicos y en accesos a zonas de riesgo especial.
Su función es doble. Mientras aguanta, impide que el fuego y el humo pasen al otro lado, que suele ser justo la vía de evacuación o el resto del edificio. Y al cerrarse por sí sola, garantiza que la barrera esté puesta aunque nadie se acuerde de cerrarla, que es lo que ocurre siempre en una emergencia. Una puerta cortafuego abierta con una cuña no protege nada: es un hueco en la pared. Por eso el cierre automático es tan importante como la propia hoja, y forma parte de lo que revisamos en cada visita.
En Alda Instalaciones te acompañamos de principio a fin: medimos los huecos, definimos qué resistencia le corresponde a cada puerta, elegimos los herrajes y accesorios que necesita según cómo se use, la instalamos y nos quedamos con el mantenimiento. Si ya tienes puertas instaladas, las revisamos y reparamos lo que no esté funcionando. Trabajamos en Terrassa, Barcelona y toda la provincia.
No todas las puertas cortafuego valen para todos los huecos. El tipo depende del ancho del paso, del tránsito que soporta, de si tiene que dejar ver el otro lado y de cuánto tiempo tiene que resistir. Estos son los formatos con los que trabajamos habitualmente:
Cada una de estas puertas forma parte de un conjunto mayor. Si quieres ver cómo encajan con el resto de elementos, aquí tienes nuestro servicio de compartimentación contra incendios.

Lo primero es la resistencia al fuego, que se expresa en minutos: EI2 30, EI2 60, EI2 90 o EI2 120. La letra E indica que la puerta no deja pasar llamas ni gases, la I que no transmite el calor a la otra cara, y el número, cuánto tiempo mantiene ese comportamiento. El nivel que le toca a cada hueco lo marca el sector que separa: no es lo mismo la puerta de un cuarto de contadores que la que da paso a una escalera protegida.
Después viene cómo se usa la puerta en el día a día, que es lo que decide los accesorios. Una puerta en un recorrido de evacuación necesita barra antipánico para abrirse con un empujón. Una puerta que la gente necesita tener abierta durante la jornada no se soluciona con una cuña, sino con un retenedor electromagnético que la mantiene abierta y la suelta automáticamente cuando salta la alarma. Y toda puerta cortafuego lleva cierrapuertas, porque sin cierre automático la puerta no cumple su función.
Por último están los detalles que deciden si la instalación funciona o no: el ajuste al hueco y el anclaje del marco, el sellado perimetral, el selector de cierre en las puertas de dos hojas y la elección de bisagras y cerradura. Una puerta bien elegida pero mal instalada no resiste lo que dice su clasificación. Por eso medimos y montamos nosotros, y no dejamos ese paso a la obra general.
Una puerta cortafuego bien elegida, bien instalada y bien mantenida aporta lo siguiente:
Las puertas cortafuego son el elemento con partes móviles de toda la compartimentación, y eso las convierte en el que más se estropea. Un cierrapuertas que ha perdido fuerza y deja la hoja a un palmo del marco, un retenedor desconectado, un selector roto en una puerta de dos hojas, una junta arrancada o, lo más común de todo, una cuña puesta por comodidad. Ninguna de esas situaciones llama la atención en el día a día, pero cualquiera de ellas deja la puerta sin capacidad de hacer su trabajo.
En una revisión comprobamos que la puerta cierra sola y por completo desde cualquier posición, que la hoja encaja en el marco sin holguras, que las juntas perimetrales están íntegras, que los herrajes y la cerradura funcionan, que las barras antipánico abren con normalidad y que los retenedores sueltan la puerta al recibir la señal de alarma. Todo lo que no cumple se ajusta, se repara o se sustituye, y queda registrado. En Alda Instalaciones nos encargamos tanto de la instalación de puertas nuevas como del mantenimiento de las que ya están puestas, incluidas las que instaló otra empresa.
No. Una puerta cortafuego bloqueada en abierto es simplemente un hueco en la pared y anula la separación entre sectores. Si necesitas tenerla abierta durante la jornada, la solución es un retenedor electromagnético: mantiene la hoja abierta y la libera automáticamente cuando salta la alarma, de forma que la puerta cierra sin que nadie tenga que acordarse.
Es su clase de resistencia al fuego. La E indica integridad (no pasan llamas ni gases calientes), la I indica aislamiento (no transmite el calor a la otra cara) y el número son los minutos que mantiene ese comportamiento. Una puerta EI2 60 resiste sesenta minutos. Qué clase le corresponde a cada hueco depende del sector que separa.
Con más frecuencia que el resto de la compartimentación, porque tiene partes móviles que se desajustan con el uso: cierrapuertas, bisagras, selectores y retenedores. Además de las revisiones periódicas, conviene avisar en cuanto se detecte que una puerta roza, no cierra del todo o queda entreabierta.
Sí, es lo más habitual. Se mide el hueco y se elige o se fabrica la puerta a medida, cuidando el anclaje del marco y el sellado perimetral, que es donde se decide si la puerta resiste lo que dice su clasificación. En obras de reforma se sustituyen puertas convencionales por cortafuego sin tocar la estructura.
Sí. El cierre automático forma parte de la función de la puerta: de nada sirve una hoja que resiste noventa minutos si en el momento del incendio está abierta. El cierrapuertas garantiza que la puerta vuelva a su posición desde cualquier ángulo, y en puertas de dos hojas se complementa con un selector que las obliga a cerrar en el orden correcto.
Contacta con Alda Instalaciones y te asesoraremos de forma profesional y personalizada sobre qué puertas cortafuego necesita tu edificio o sobre el estado de las que ya tienes instaladas. Vamos a verlo, te decimos qué encontramos y te pasamos una propuesta sin compromiso. ALDA Instalaciones se especializa en sistemas de protección contra incendios, electricidad y eficiencia energética, con técnicos con más de 20 años de experiencia en el sector. Escríbenos y te llamamos.