Un incendio hace mucho menos daño cuando el edificio está dividido en zonas que el fuego y el humo no pueden atravesar. Eso es la compartimentación contra incendios: levantar barreras que aguantan el fuego el tiempo suficiente para que las personas salgan y los bomberos lleguen. En Alda Instalaciones nos encargamos del servicio completo: estudiamos cómo está sectorizado tu edificio, proyectamos la solución que necesita, la instalamos y después la mantenemos en condiciones.
Compartimentar es dividir un edificio en sectores independientes separados por elementos que resisten el fuego durante un número determinado de minutos. Paredes, forjados, tabiques, techos, conductos y puertas dejan de ser simples cerramientos y pasan a funcionar como una barrera: mientras aguantan, el incendio se queda dentro del sector donde ha empezado y no se extiende al resto de la planta ni sube a los pisos superiores.
Esa contención es la que da tiempo. Tiempo para que la gente evacúe por unas escaleras que siguen siendo transitables, tiempo para que los bomberos entren con el fuego todavía localizado y tiempo para que la estructura no ceda. También limita el alcance del daño: un incendio contenido en una zona concreta deja el resto de la nave, el parking o el edificio en condiciones de volver a funcionar en semanas y no en meses. Por eso la compartimentación es la base de la protección pasiva contra incendios, la que trabaja sin que nadie tenga que accionar nada.
En Alda Instalaciones tenemos un equipo técnico que te acompaña de principio a fin: visitamos la instalación, identificamos qué sectores hay que separar y por dónde se está colando el fuego hoy, te proponemos la solución y la ejecutamos. Después nos quedamos con el mantenimiento, para que dentro de cinco años la barrera siga siendo una barrera. Trabajamos en Terrassa, Barcelona y toda la provincia.
La compartimentación no es un único producto, sino un conjunto de elementos que tienen que funcionar juntos. Basta con que uno falle —un hueco sin sellar, un conducto sin compuerta— para que el fuego encuentre el camino y el resto del trabajo pierda sentido. Estos son los puntos sobre los que intervenimos habitualmente:

La solución se elige en función de dónde hay que aplicarla, de cuánto tiene que aguantar y de si el edificio está en obra o en pleno funcionamiento. Para separar espacios se emplean sistemas de placas y paneles resistentes al fuego, que permiten levantar tabiques nuevos o trasdosar una pared existente sin tener que demolerla. Es la vía habitual cuando hay que adaptar un edificio antiguo, porque se ejecuta rápido y ocupa muy poco grosor.
Para proteger la estructura y los elementos que ya están construidos se recurre a morteros y proyectados, pinturas intumescentes y placas de recubrimiento. Y para los huecos —que es donde falla casi siempre la compartimentación real— se utilizan sellados intumescentes, collarines, morteros cortafuego y almohadillas: materiales que se expanden con el calor hasta cerrar por completo el paso que dejaban los cables o las tuberías.
Cada uno de estos elementos se clasifica por el tiempo que aguanta, expresado en minutos: EI 60, EI 90, EI 120. La letra indica que el elemento mantiene la integridad (no deja pasar llamas ni gases) y el aislamiento (no transmite el calor al otro lado), y el número, durante cuánto tiempo lo hace. Qué nivel le toca a cada zona depende del uso del edificio y de su tamaño, y es justo lo que revisamos en la visita técnica antes de proponerte nada.
Una compartimentación bien planteada trabaja sola, sin depender de que nadie reaccione a tiempo. Estas son las ventajas que aporta:
La compartimentación tiene un problema que no tienen los extintores: se degrada sin que se note. Nadie repara en que el sellado de un paso de cables ha desaparecido porque hace dos años pasaron una instalación nueva por ahí, ni en que una compuerta cortafuego lleva años sin poder cerrar. El edificio parece igual que el día que se entregó, pero la barrera ya tiene agujeros. Por eso conviene revisarla de forma periódica y, muy especialmente, después de cualquier reforma, cambio de uso o instalación nueva.
En una revisión comprobamos que los sellados siguen íntegros y sin perforaciones posteriores, que las compuertas cierran y sus mecanismos responden, que los tabiques y trasdosados no tienen roturas ni huecos abiertos y que las puertas cortafuego cierran solas y encajan en el marco. Lo que encontramos se repara y queda documentado, para que tengas constancia de en qué estado está cada elemento. En Alda Instalaciones ofrecemos un servicio integral: si el edificio no está compartimentado, lo proyectamos e instalamos; si ya lo está, nos ocupamos de que siga cumpliendo su función.
En la práctica se usan casi como sinónimos. La sectorización es la decisión de dividir el edificio en sectores y de fijar cuánto tiene que aguantar cada separación; la compartimentación es la ejecución material de esa división: los tabiques, los sellados, las compuertas y las puertas que la hacen real. Primero se define la sectorización sobre plano y después se compartimenta.
Son las clases de resistencia al fuego. La E indica integridad, es decir, que el elemento no deja pasar llamas ni gases calientes; la I indica aislamiento, que no transmite el calor a la otra cara. El número son los minutos que mantiene ese comportamiento: una pared EI 90 aguanta noventa minutos. El nivel exigido a cada zona depende del uso y del tamaño del edificio.
Casi nunca. Las soluciones actuales permiten mejorar la resistencia al fuego de paredes y techos existentes trasdosándolos o recubriéndolos, sin necesidad de demoler. Es la vía habitual para adaptar edificios antiguos, y suele ejecutarse por zonas para que la actividad no se detenga.
Porque cada perforación en una pared cortafuego es un punto por donde el fuego y el humo pasan al sector contiguo, y anula la resistencia del resto del muro. Los sellados intumescentes se expanden con el calor y taponan el hueco. Es uno de los fallos más frecuentes que encontramos, sobre todo en edificios donde se han hecho instalaciones nuevas después de la obra.
Conviene hacerlo de forma periódica y siempre después de una reforma, un cambio de uso o el paso de instalaciones nuevas, que son los momentos en los que se abren huecos sin reponer el sellado. Las puertas y compuertas cortafuego, al tener partes móviles, requieren revisiones más frecuentes que los elementos fijos.
Contacta con Alda Instalaciones y te asesoraremos de forma profesional y personalizada sobre cómo compartimentar tu edificio o cómo poner al día la sectorización que ya tienes. Vamos a verlo, te explicamos qué encontramos y te pasamos una propuesta sin compromiso. ALDA Instalaciones se especializa en sistemas de protección contra incendios, electricidad y eficiencia energética, con técnicos con más de 20 años de experiencia en el sector. Escríbenos y te llamamos.