Una bajante de PVC que cruza un forjado parece inofensiva hasta que hay un incendio: el tubo se derrite en pocos minutos y deja un agujero abierto entre plantas por el que suben las llamas y el humo. Los collarines intumescentes resuelven exactamente eso: rodean la tubería y, al calentarse, la estrangulan hasta cerrar el paso por completo. En Alda Instalaciones localizamos las tuberías que cruzan tus sectores, ponemos el collarín que corresponde a cada una y lo revisamos con el tiempo.
Un collarín intumescente es una abrazadera metálica que se coloca alrededor de una tubería de plástico en el punto donde atraviesa una pared o un forjado. Por dentro lleva un material que se expande con el calor. Mientras no hay incendio no hace nada: es un aro discreto sujeto a la pared. Cuando la temperatura sube, ese material se hincha con fuerza hacia el interior y aplasta la tubería hasta cerrarla del todo, sellando el hueco que el tubo dejaría al fundirse.
Su razón de ser es que las tuberías de PVC, polietileno o polipropileno desaparecen con el fuego. Sellar bien el espacio entre el tubo y la pared no basta: a los pocos minutos el tubo ya no está y queda un paso limpio de varios centímetros comunicando dos sectores. Bajantes de saneamiento, tuberías de fontanería y conductos de plástico son, por eso, uno de los puntos donde más se compromete la compartimentación de un edificio sin que se note.
En Alda Instalaciones hacemos el trabajo completo: recorremos el edificio localizando las tuberías que atraviesan paredes y forjados cortafuego, identificamos cuáles necesitan collarín y de qué tipo, los instalamos y después nos quedamos con la revisión. Si ya tienes collarines puestos, comprobamos que estén bien colocados y bien sujetos. Trabajamos en Terrassa, Barcelona y toda la provincia.
El collarín va siempre en el punto exacto donde una tubería combustible cruza un elemento que separa sectores. Estos son los sitios donde los colocamos habitualmente:
El collarín es una pieza dentro de un conjunto. Aquí tienes nuestro servicio de compartimentación contra incendios, y si lo que atraviesa la pared son cables o bandejas en lugar de tuberías, la solución son los sacos intumescentes.

Lo primero es el diámetro de la tubería, porque el collarín se fabrica por medidas y tiene que abrazar el tubo con precisión: uno holgado no llega a cerrarlo del todo al expandirse. Lo segundo es el material y el espesor de pared del tubo, ya que no se comporta igual un PVC fino que un polipropileno grueso, y de eso depende cuánta capacidad de cierre hace falta.
Después viene el tipo de montaje. Los collarines de superficie se atornillan sobre la cara de la pared o del forjado, alrededor del tubo, y son la opción habitual cuando se interviene en un edificio ya construido. Los empotrados se dejan embebidos en el propio forjado durante la obra y quedan ocultos. Y en un muro que separa dos sectores hay que valorar si basta con un collarín en una cara o hacen falta en las dos, según de qué lado puede venir el fuego.
Por último está la resistencia que se le pide al conjunto, expresada en minutos: EI 60, EI 90, EI 120. Ese valor no lo marca el collarín por sí solo, sino la pared o el forjado que atraviesa la tubería, así que el collarín tiene que estar a la altura del elemento donde se instala. Es lo que comprobamos en la visita, tubería por tubería, antes de decirte qué necesitas.
Colocar collarines donde toca aporta lo siguiente:
El collarín no se estropea con el uso, pero eso no significa que no haya que mirarlo. Lo que falla casi siempre es que no está: tuberías que se instalaron después de la obra y a las que nadie puso collarín, sustituciones de bajante en las que se retiró el original y no se repuso, o collarines colocados en el lado equivocado del forjado. También aparecen anclajes flojos, piezas de diámetro que no corresponde al tubo o collarines pintados y manipulados durante una reforma.
En una revisión recorremos las tuberías que atraviesan sectores y comprobamos que cada paso tiene su collarín, del diámetro correcto, bien anclado y en la posición adecuada, y que no hay conducciones nuevas sin proteger. Lo que falta se coloca y queda documentado, para que sepas en qué estado está cada punto del edificio. En Alda Instalaciones nos encargamos tanto de la instalación como del mantenimiento, también cuando el trabajo original lo hizo otra empresa.
Porque el tubo de plástico se funde y desaparece. Puedes tener perfectamente sellado el espacio entre la tubería y la pared, pero a los pocos minutos de incendio ese tubo ya no existe y queda un agujero limpio comunicando los dos sectores. El collarín actúa sobre el propio tubo, aplastándolo hasta cerrarlo.
Las de material combustible que atraviesan una pared o un forjado que separa sectores de incendio: PVC, polietileno, polipropileno y similares. Las tuberías metálicas se comportan de otra manera y su paso se resuelve con otro tipo de sellado, porque no desaparecen con el fuego.
Depende del elemento y de por dónde puede llegar el fuego. En un forjado suele bastar con uno en la cara inferior; en un muro que separa dos sectores puede ser necesario en ambas caras, ya que el incendio puede originarse en cualquiera de los dos lados. Se decide en la visita técnica.
Sí. Los collarines de superficie se atornillan alrededor del tubo sin tocar la instalación ni cortar el suministro, así que se colocan con el edificio en servicio. Los empotrados sí requieren dejarlos previstos durante la obra.
No tienen vida útil limitada ni partes que se desgasten, así que mientras estén bien colocados y anclados mantienen su capacidad. Lo que sí hay que revisar es que sigan en su sitio, sobre todo después de una reforma o de sustituir una tubería.
Contacta con Alda Instalaciones y te asesoraremos de forma profesional y personalizada sobre qué tuberías de tu edificio necesitan collarín y en qué estado están los que ya tienes instalados. Vamos a verlo, te decimos qué encontramos y te pasamos una propuesta sin compromiso. ALDA Instalaciones se especializa en sistemas de protección contra incendios, electricidad y eficiencia energética, con técnicos con más de 20 años de experiencia en el sector. Escríbenos y te llamamos.