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Uso de señales de clase A y clase B: ¿Cuándo corresponde aplicar cada una?

Uso de señales de clase A y clase B: ¿Cuándo corresponde aplicar cada una?

En el ámbito de la seguridad industrial y señalización, una duda común es saber cuándo corresponde utilizar señales de clase A y cuándo aplicar señales de clase B. Esta distinción es clave para garantizar una señalización eficaz y cumplir con la normativa vigente. A continuación, te explicamos las diferencias y en qué situaciones se debe aplicar cada una.

¿Qué son las señales de clase A y clase B?

Las señales de clase A y clase B se utilizan en sistemas de señalización para evacuación, emergencias y seguridad en general. La principal diferencia entre ambas radica en su nivel de luminancia y visibilidad, factores determinantes en situaciones críticas.

Las señales de clase A están diseñadas para ofrecer una alta visibilidad, incluso en condiciones extremas como humo, oscuridad o larga distancia. Por su parte, las señales de clase B tienen un nivel de luminancia estándar y están indicadas para entornos donde no se requieren prestaciones especiales, como oficinas, pasillos o locales sin riesgo elevado.

¿Cuándo se deben utilizar las señales de clase A?

Zonas de alto riesgo o peligrosidad

Las señales de clase A son obligatorias en lugares donde existe un alto nivel de peligrosidad. Esto incluye instalaciones industriales, espacios donde se manipulan sustancias inflamables, áreas con maquinaria pesada o zonas de riesgo químico o eléctrico. En estos entornos, es fundamental que las señales se perciban rápidamente y desde una distancia considerable.

Además, en situaciones donde puede haber una emergencia repentina —como incendios, explosiones o fugas—, la señalización debe ser inmediata y efectiva. Por eso, se exige el uso de señales de clase A, que garantizan la máxima visibilidad y respuesta rápida.

Espacios con baja visibilidad

Otra aplicación clave de las señales de clase A es en entornos con visibilidad reducida, ya sea por diseño o por condiciones ambientales. Por ejemplo, sótanos, túneles, almacenes cerrados o lugares donde el humo, el polvo o la falta de luz natural dificultan la visión.

En estos espacios, las señales de clase A permiten que las indicaciones se mantengan claras y visibles en todo momento, lo cual es esencial para facilitar la evacuación o indicar rutas seguras en caso de emergencia.

Áreas de evacuación y seguridad

Las rutas de evacuación, salidas de emergencia y zonas de seguridad también requieren señales de clase A. Su función no solo es guiar a las personas en caso de peligro, sino también ser visibles bajo condiciones adversas, como cortes de luz o incendios.

Estas señales deben ser intuitivas, visibles desde distintos ángulos y eficaces incluso cuando las personas estén en situación de estrés o confusión. Por ello, la normativa exige el uso de clase A en estas áreas, especialmente en edificios públicos, hospitales, centros comerciales o instalaciones con gran afluencia de personas.

¿En qué casos se aplican las señales de clase B?

Las señales de clase B se utilizan por defecto en aquellos entornos donde no existe un riesgo elevado ni se requiere una visibilidad extrema. Son la opción más habitual en espacios interiores con iluminación adecuada y sin condiciones adversas, como oficinas, comercios, pasillos de edificios o instalaciones de uso administrativo.

En este tipo de ubicaciones, las señales cumplen perfectamente su función sin necesidad de contar con los niveles de luminancia que ofrecen las de clase A. Por tanto, siempre que el entorno sea estándar y no esté sujeto a normativa específica que exija una clase superior, la clase B es la opción adecuada.

Eso sí, es importante recordar que su instalación debe hacerse siguiendo criterios técnicos y normativos, asegurando que las señales sean visibles, legibles y estén correctamente ubicadas para su propósito. De lo contrario, aunque sean de clase B, podrían no cumplir su función en caso de emergencia.

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Normativa sobre el uso de señales de clase A y B

Real Decreto 393/2007 y la Norma Básica de Autoprotección

El Real Decreto 393/2007, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección (NBA), no clasifica señales: lo que hace es fijar en su anexo I el catálogo de actividades obligadas a disponer de plan de autoprotección.

La exigencia de clase A viene del RIPCI (RD 513/2017), que en su anexo I establece que los sistemas de señalización fotoluminiscente serán de categoría A en los centros donde se desarrollen las actividades descritas en el anexo I de la Norma Básica de Autoprotección. Dicho de otro modo: la NBA aporta la lista de actividades, y el RIPCI es la norma que convierte esa lista en una obligación de señalización. La propia clasificación A/B —luminancia inicial y duración— la define la UNE 23035-4, a la que remite el reglamento.

Esta normativa tiene aplicación directa en sectores industriales, sanitarios, educativos, comerciales o recreativos, y debe ser tenida en cuenta tanto en el diseño de nuevos espacios como en la revisión periódica de instalaciones existentes.

Importancia de cumplir con los requisitos legales

Aplicar la señalización adecuada no solo evita sanciones, sino que salva vidas. Un entorno que no esté bien señalizado puede generar confusión, retrasos en la evacuación o incluso accidentes en situaciones críticas. Por eso, el cumplimiento normativo no debe verse como una obligación más, sino como una inversión en seguridad y tranquilidad.

Además, en caso de inspección, las autoridades competentes pueden exigir modificaciones inmediatas si detectan incumplimientos. Por ello, resulta clave trabajar con proveedores especializados que aseguren el cumplimiento de todos los requisitos técnicos y legales.

¿Cómo elegir el tipo de señalización adecuada?

A la hora de decidir entre señales de clase A o clase B, lo más importante es analizar el entorno y sus riesgos específicos. La normativa ofrece una guía clara, pero también es recomendable apoyarse en profesionales del sector para asegurar una instalación segura, legal y eficaz.

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Fuentes oficiales y fecha de consulta

Toda la normativa citada en este artículo se ha verificado directamente sobre el texto oficial. Consulta realizada en agosto de 2026. La normativa cambia: si estás tomando una decisión técnica, comprueba la versión vigente en el momento de leer.

Autor del post:

Imagen de Alberto Cabrerizo Álvarez

Alberto Cabrerizo Álvarez